Un día de estos

El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza montada aún en el molde de yeso y puso sobre la mesa un puñado de instrumentos que ordenó de mayor a menor, como en una exposición. LlevabaSigue leyendo «Un día de estos»

Cinco microrrelatos de Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges es uno de los escritores latinoamericanos más celebrados. Sabemos que sus narraciones son muy leídas. Por eso, más abajo te dejamos cinco microrrelatos de este gran maestro. ¡Disfrútalos! Argumentum ornithologicum Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi.Sigue leyendo «Cinco microrrelatos de Jorge Luis Borges»

Autorretrato

Rodé al año y medio por las escalerashasta el segundo piso.A los seis casi me ahogo en una piscina.A los siete me arrastró la corriente de un río.Me golpearon con un palo, con la culata de un fusil,con una tabla. Me propinaron un codazo en la caray otro en el estómago, rodillazos,machetazos, fuetazos.El perro delSigue leyendo «Autorretrato»

El hombre que aprendió a ladrar

Mario Benedetti Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desalineamiento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿QuéSigue leyendo «El hombre que aprendió a ladrar»

Entre las piernas de una extraña

Le di a play y la bachata se metió por mis oídos. ¡Quiero rabo!, gritaba el mayimbe como quien se muere de hambre. Poco a poco se fue llenando la guagua. Los que iban sentados se entretenían mirando el Facebook y mandando notas de voz por WhatsApp. La rutina parecía repetirse hasta que ella apareció.Sigue leyendo «Entre las piernas de una extraña»

El uno y el otro

Eran gemelos tan idénticos que ni su propia madre fue nunca capaz dedistinguirlos. Pero ese extraordinario parecido era tan solo exterior: desde muytemprano sus personalidades fueron diferenciándose la una de la otra y, ya alcumplir los cinco años de edad, la brecha temperamental que separaba a losmellizos había devenido insuperable. Así, mientras el uno eraSigue leyendo «El uno y el otro»

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar